En las últimas semanas he estado muy enferma. Mi cuerpo me ha mostrado claramente lo que una parte de mí lleva meses repitiendo: «¡No quiero volver más allá!». La semana pasada fue especialmente dura para mí: fiebre alta, tos, vómitos. Alternando siestas y ataques de tos, me conformaba con recordar qué día de la semana era, ni hablar de pensar en rutinas diarias estructuradas. Mi única «rutina» consistía en ir de la cama a la cocina para calentar agua para inhalar, e incluso eso ya a veces se sentía como correr un maratón.
Me gustan las rutinas. Me ayudan a concentrarme y a recordar lo que es importante para mí. Si me alejo de ellas durante demasiado tiempo, me siento perdida, como si vagara y no tuviera un norte. Esta mañana por fin sentí que recuperaba las fuerzas. Me sentí agradecida por muchas cosas que a menudo doy por sentadas. La gratitud es una parte importante de mi rutina… ah, es verdad, estaba reflexionando sobre mis rutinas y sobre si quería retomar mi rutina matutina como antes o si quería ajustarla.
En realidad, creo que una buena rutina matutina necesita una rutina vespertina igualmente bien pensada. Si preparo por la noche las cosas que necesito al día siguiente, me resulta mucho más fácil empezar el día. Para mí, este es el primer paso hacia una mañana estructurada.
Llamo a mi rutina matutina «Baby Steps», inspirada en el método FLY Lady (Finally Loving Yourself), que originalmente se centra en el orden y la limpieza de la casa. La idea general: pequeños pasos fáciles de poner en práctica que ayudan a empezar el día de forma estructurada y consciente.
Mis Baby Steps empiezan en la cama: una breve meditación en la que simplemente pongo mi atención dentro de mí. Después escribo algunos pensamientos (o, dicho más hip: «Journaling»), leo (actualmente El Poder de las Palabras, de Mariano Sigman -¡gran libro, señor Sigman!), hago mis ejercicios para la espalda, me ducho, me visto, me arreglo un poco y desayuno. Intento prescindir del celular (en cuanto me lo permite mi estrategia de compensación favorita)…
He leído que la música puede ayudar a evitar entrar en un estado de congelación (Freeze) en primer lugar o a salir de él con suavidad. Una canción alegre puede levantar el ánimo y facilitar el comienzo del día. Actualmente estoy probando Me lo merezco de Elena Rose, a ver si funciona a largo plazo. Otra idea interesante es utilizar una esterilla de masaje (como ésta) para dirigir conscientemente la atención al cuerpo. Como yo no tengo una esterilla así, utilizo un cepillo de pelo para masajear suavemente las palmas de mis manos.
Por mucho que me guste y eche de menos la estructura cuando no la tengo, no quiero forzarme a un concepto rígido. No quiero que mi rutina se sienta como una obligación que me presiona. 2025 quiero que mi enfoque esté en el autocuidado. Así que me pregunto: ¿debo retomar mi rutina sin cambios o adaptarla a mi situación actual? Igual que me pregunto cuando escribo en mi diario: ¿Qué necesito ahora mismo? ¿Qué me ayuda hoy?, lo mismo debería aplicarse a mi vida en general, ¿verdad?
El deseo de establecer o cumplir una rutina a veces puede llegar a estresarme. Quiero que mis rutinas contribuyan a una mayor estabilidad, pero sólo tengo 24 horas al día. Además del trabajo, también deben tener cabida mis intereses, aficiones, contactos sociales e incluso mis rutinas. Entonces, ¿cómo lo compagino todo?
No lo compagino todo.
Decido qué es lo más importante para mí en este momento y qué es lo que realmente necesito. Una buena rutina es la que me tranquiliza y me ayuda a poner en marcha mi sistema nervioso. A menudo me doy cuenta de que cuando me despierto, si no «tengo» que ir a algún sitio inmediatamente, me quedo en una especie de estado de Freeze en mi tibia y acogedora cama y no quiero levantarme. Podría estar haciendo muchas cosas, pero me quedo no me levanto porque mis pendientes me abruman inconscientemente. Cuando pasa eso, tiendo a coger el celular y «entretenerme» durante unas horas con unos cuantos Reels. Una rutina coherente me ayuda a no caer en el estado de Freeze y a activar mi sistema, porque sé cuál es el siguiente paso que voy a dar. Un paso a la vez.
Las rutinas pueden regular el sistema nervioso y ayudarnos a estar más conectados con nosotros mismos y a empezar el día con una intención de autocuidado. Pero deben tener cierta flexibilidad y adaptarse a nuestro día y a nuestra situación actual. Lo que nos funciona hoy puede no funcionarnos mañana.
Así que reflexionemos una y otra vez sobre nuestras necesidades para reconocer las rutinas como herramientas, no como reglas que hay que cumplir a rajatabla. Hay muchas inspiraciones para las rutinas matutinas o vespertinas, pero al final, lo que cuenta es qué y cuánto nos conviene personalmente. Hoy. Ahora.
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